CON AMABLE ARRIBAS. II
- Si, - continuo yo para ir acabando con el tema de la migración- muchos pegueros regresaron con más o menos plata, por ejemplo, los hermanos Leandro y Domingo Martín; los hermanos Adolfo, Gregorio y Francisco Benito... Algunos pegueros nacieron en América y retornaron con sus padres a El Pego: Teyo, Lucas y Ambrosio. Finalmente; otros, emigraron y continuaron su vida en América, por ejemplo, los ascendientes de la argentina, Noelia Valle, que según nos cuenta su marido, Gonzalo Cortese. Tienen certificados de nacimiento y matrimonio de 1875/1887 de sus Bisabuelos y Tatarabuelos de Apellidos VALLE / GARCIA / TOBAL (de Argujillo) y MARTIN... esta descubriendo poco a poco su historia, y este Blog.
- Y otros como Marcelino Riesco, - recuerda Amable – un migrante con historia, que fue concejal de la corporación municipal en el año 1930, cuando se remató el acuerdo de la compra del pueblo. Marcelino se hizo famoso en El Pego por una leyenda de cuando regresó de Argentina haciéndose el finolis en la era de trillar, se encontró con un rastro y preguntó: “..¿qué es este instrumentillo con tanto garabatillo? Como si el rastro fuera para él una herramienta desconocida. Pisó Marcelino los dientes al rastro, y lógicamente, se levantó el rabo del rastro y le dio un buen estacazo en las narices. El castigado, Marcelino, recordó inmediatamente el nombre del “instrumentillo”, y exclamó “joder, ¡cómo sacude el rastro!”.
- La gente tienen mucha imaginación y a los emigrantes les sirvió para madurar y aprender muchas cosas que pasan por el mundo. ¿Te queda alguna historia sobre la migración de pegueros y quieres contarla antes de cerrar este tema?
- Sí, - sonrió Amable- otra leyenda es la del tío Mediero, que salió del pueblo a vender en la feria de Zamora una pareja de vacas de su propiedad. Era hacia el año 1920 y desapareció. Todo el mundo en El Pego se extrañaba del suceso. La leyenda contaba que el tío Mediero había cogido el dinero de la venta, había partido hacia La Coruña, embarcó y se fue a dar una vuelta por América del Sur. A los dos o tres años volvió a casa como si no hubiera pasado nada.
- El capítulo de la migración en los años anteriores a 1927, creo Amable, que abrió los ojos a muchos colonos. Tuvo mucho peso la experiencia el haber visto mundo para mantener la calma ante la situación de miedo e incertidumbre durante la demanda de desahucio que se avecinaba. A estos colonos, que con entereza, consiguieron la compra de El Pego va dedicado este homenaje.
- Además- añadió Amable totalmente convencido- muchos de los que sigan este blog podrán descubrir qué les ocurrió a sus antepasados cuando se proponían comprar el pueblo donde vivían, y de repente, se encontraron con una demanda de desahucio; y qué supuso para los colonos la solución ese conflicto.
- Yo me imagino que estamos en 2027, celebramos la conmemoración del CENTENARIO del inicio de las gestiones para la compra del pueblo, tu, Amable, has hecho un resumen de la migración y la influencia en las personas que ocupaban las instituciones pegueras; y para cerrar la escena :
Suena la música de “LA BATA”; la canción de moda en El Pego de 1927, y los presentes cantan:
“… Tengo de hacer una bata
del color del limón verde
y en poniéndome la bata.
me sale un novio y no vuelve.
La bata porque sí, la bata porque no,
la bata me la pongo cuando quiero yo.”
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